PUBLICIDADError, el grupo no existe! Compruebe la sintaxis! (ID: 1)
Author

Pau Waelder

    Tras recibir una invitación para participar en un proyecto llamado 6pm Your Local Time (6PM YLT), decidí proponer a la artista Cristina Garrido (Madrid, 1986) una intervención basada en su trabajo reciente, expuesto durante este verano en el espacio The Envelope de la galería L21 en Mallorca.6PM tuvo lugar el pasado 22 de julio en más de 100 galerías, centros de arte y estudios de artistas en 23 países europeos. El objetivo de los organizadores ha sido establecer un formato de exposición que transciende los límites del espacio físico y se distribuye por blogs y redes sociales. En una era en la que la mayoría del arte que conocemos nos llega como documentación a través de fotografías y vídeos publicados en plataformas y sitios web, se cuestiona la manera más efectiva de presentar las obras de arte y contribuir a su circulación. La serie They Are These Or They May Be Others de Cristina Garrido es una exploración de los elementos más frecuentemente empleados en las instalaciones de arte contemporáneo. Analizando más de 2.500 fotografías de exposiciones publicadas en webs de galerías de arte y plataformas como Contemporary Art Daily o This is Tomorrow, ha establecido veintiuna categorías que corresponden a los elementos más comunes, tales como alfombras, plantas, cajas de cartón o lienzos colgados directamente en la pared. Una serie de fotografías reproducen estos elementos, sobre las cuales la artista ha escrito una descripción a la manera de un meme.

    La instalación de L21 ha consistido en la fotografía de una alfombra y la alfombra real extendida en el suelo de la sala, y la participación en 6pm Your Local Time (6PM YLT) ha hibridado el espacio expositivo con la Red: la imagen enmarcada se sustituyó por una proyección de un blog en Tumblr que contenía la misma imagen. A partir de las 6 de la tarde, la artista (desde su estudio en Madrid) procedió a publicar una tras otra las imágenes de la serie, transformando de esta manera el contenido de la exposición en Palma.

    “They Are These Or They May Be Others”

    ¿Qué te ha parecido más interesante de esta “exposición por control remoto” que hemos llevado a cabo con motivo de 6pm Your Local Time?

    El trabajo a través de la Red es algo que me está interesando desde hace un tiempo. En este proyecto ha sido la primera vez que he trabajado en contacto con un comisario de forma tan directa en el desarrollo de la exposición, involucrando Internet. En algunos de mis últimos trabajos he utilizado Internet, principalmente como fuente de la que extraigo elementos con los que trabajar, pero hasta ahora nunca la había incorporado como medio de distribución en la propia exposición, cambiando imágenes a tiempo real estando yo en mi estudio. Todo esto me ha interesado mucho, y creo que esta presencia remota es hacia donde están yendo las cosas. Respecto a 6PM, hacer un evento con tanta gente es una forma de dar visibilidad a propuestas diferentes, lo cual me parece muy interesante, aunque debido a la tecnología que tenemos de momento sólo se puede seguir por el hashtag y en ese sentido es también algo limitado.

    Cuando me puse a usar tus fotografías para introducir comentarios en blogs y perfiles de Facebook de revistas de arte contemporáneo, me llamó la atención por una parte que muchos medios no dejan comentar más allá del simple “like” y por otra que me costaba encontrar algunos de los elementos que forman parte de tu serie en las exposiciones que se hacen hoy en día.

    Sí, a mí me ha ocurrido algo parecido. De hecho, hace dos años que trabajo en They Are These Or They May Be Others, pero el tiempo que he cubierto es desde 2011. Antes de 2011 también busqué estos elementos, pero no aparecían con tanta frecuencia. No me llegué a plantear qué otros elementos predominaban en esa época pero sí que notaba que había un estilo diferente. En el artículo que escribió Michael Sánchez en Artforum [2011: Art and Transmission], hacía coincidir la aparición de Contemporary Art Daily, que aunque se inauguró en 2010 fue en 2011 cuando cobró más importancia, con la democratización del iPhone y de las tablets. En mi opinión, ese cambio en el uso de las tecnologías digitales respecto a las imágenes ha tenido un impacto en que plataformas como esta tengan tanta influencia y que sucedan estos “contagios”, digamos. Hoy en día, en Contemporary Art Daily sigues encontrando a menudo muchos de los elementos de la serie, así como en Mousse o This Is Tomorrow, pero no tanto en otras plataformas como DIS, por ejemplo. Hace unos tres meses actualicé el vídeo en el que muestro ejemplos de cada categoría y ya entonces noté que algunas categorías permanecen, otras casi no se encuentran y otras se intuye que van a aparecer ahora.

    Dado que hoy en día todo se difunde más rápido, es de esperar que las tendencias en el arte se vayan sucediendo de forma más acelerada. ¿Crees que los elementos que has identificado en esta serie se estén dejando atrás a medida que surgen otros modelos a imitar?

    Sí, totalmente. Este es un trabajo que hace referencia a un momento concreto. Los elementos se van a quedar caducos muy rápido. De hecho para mí la importancia no reside tanto en estos elementos en concreto –son estos o podrían ser otros…– sino más bien en reflexionar en torno a la idea de globalización, la industria de la Información, las tecnologías digitales. Por otra parte, de la misma manera que Richard Hamilton (a quien hago referencia directa en el título del proyecto) hizo una actualización de su collage Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? con elementos más actuales, quizá podría hacer una actualización de este tipo más adelante.

    En esta serie das protagonismo a una serie de objetos, lo cual viene a ser lo contrario de tus primeros trabajos, en los que intervenías imágenes para tapar o velar objetos de consumo y obras de arte, y además lo hacías pintando directamente sobre las fotos.

    Mi formación en la Facultad de Bellas Artes de Madrid era bastante tradicional, de pintura al natural, dibujo al natural y digamos que hasta tercero de carrera yo estaba casi por la vía de convertirme en discípula de Antonio López. Me fui de Erasmus a Londres porque me interesaba estudiar la obra de los pintores ingleses. Allí lo único que tenía era una cámara de fotos, no tenía estudio ni tenía nada, así que empecé, un poco influenciada por los situacionistas y demás, a dar vueltas por partes abandonadas de la ciudad. Me interesaban mucho los objetos abandonados y plantearme el valor que tenían esos objetos frente a los objetos estándar producidos en masa por IKEA y otras empresas. La idea de tapar comenzó con un trabajo que hice estando en Londres y que consistió en documentar escaparates de locales comerciales que habían sido cerrados: entonces, cuando se reformaba un local, se solía pintar de blanco el cristal del escaparate desde dentro, algo casi ritual que ahora ya no se hace tanto. Era el comienzo de la crisis y la aparición de todos estos espacios que ya no tenían una función me inspiró la idea del velo y de esa presencia borrada. Después empecé a investigar acerca de este ritual pero centrado en el acto de tapar los muebles cuando se iba a abandonar el hogar, lo cual me llevó a realizar Removals, una acción en IKEA en la que tapé los muebles de un espacio de exposición con telas blancas. Para mí, la idea de tapar o de velar siempre ha tenido una connotación de protección, de protección de la mirada de una excesiva visibilidad, lo cual relaciono con el peligro de la sobreexposición, el hecho que las cosas son demasiado visibles. Walter Benjamin decía que tapar los muebles es una forma de cuidar las huellas que han dejado los inquilinos hasta que volvieran, así que siempre ha tenido un poco esa relación. De ahí lo llevé a intervenciones sobre catálogos de marcas comerciales como Lidl, y posteriormente al objeto artístico, haciendo desaparecer las obras de arte en postales de museos. Poco a poco, he ido dejando de trabajar con el acto de velar.

    Hiciste un paso del objeto comercial al objeto artístico y de ahí empezaste a interesarte por toda la estructura del mundo del arte. En tu trabajo de Londres hay mucha crítica institucional, a través de intervenciones y apropiaciones, que siguen siendo lo que define tu trabajo actual.

    En Londres fue la primera vez que me preguntó una tutora “¿qué quieres hacer?” y nunca me habían preguntado eso ni me lo había preguntado a mí misma. Entonces empecé a preguntarme esas cosas, a plantearme dónde me situaba yo como artista y cómo funciona el mundo del arte. Con respecto al cambio del objeto comercial al objeto artístico, siempre me ha interesado mucho cuestionar qué diferencias hay entre un objeto cotidiano y una obra de arte y procurar entender qué sistemas adjudican valor a esos objetos. Para mí era una forma de tratar la obra de arte como mercancía, que es una condición de la que no podemos escapar y no es necesariamente ni buena ni mala. Me parece interesante tratar esas cosas. Hice mis primeras intervenciones en postales de museos: la tienda del museo ha sido siempre un lugar en el que consigo materiales para mi trabajo. Me interesa mucho la crítica institucional y el trabajo de artistas como Louise Lawler o Andrea Fraser pero creo que la crítica institucional tenía un campo de acción y un sentido en los años 80 y 90 en un ámbito concreto y ahora quizá la institución no es el pilar fundamental, sino que hay otros canales y otros agentes que tienen más importancia ahora, como es el mercado o canales como Instagram, en el que los art flippers hacen de las suyas, así como las bienales o las ferias. Por otra parte, hoy en día puedes hacer una obra que esté dentro de la institución “arte” aunque lo hagas desde tu casa y retransmitiéndolo por una red social, y si hay personas que participan de eso y validan lo que haces, no puede negarse que tiene un valor.

    A menudo empleas postales, anuncios en revistas de arte, publicaciones, notas de prensa. En definitiva, documentos en los que intervienes con acciones sutiles. ¿Qué te lleva a este tipo de intervenciones, a veces casi indistinguibles del objeto original?

    Es cierto que en casi todos mis trabajos hay una intervención tan sutil que llego casi a desaparecer. A veces hago cosas que casi no se ven o que son réplicas de objetos que ya existen, lo cual también es una forma de desaparecer. No sé muy bien por qué, en parte pienso que la crítica o el comentario pueden ser más efectivos si vienen disfrazados de algo aparentemente neutro, y así es más sutil, más punzante. También puede ser por mi carácter.

    El problema es que inevitablemente en algún momento necesitas señalar la diferencia entre tu obra y el objeto al que se asemeja, y también mostrarte a ti misma.

    Sí, esto es algo que siempre ha sido una problemática para mí. Me interesa mucho que haya una incertidumbre respecto a qué es la obra, de quién es la obra. Me interesa trabajar en esta línea. Me interesa también que en la exposición pasen cosas, que no se acabe el trabajo cuando se expone, sino que se generen procesos, que haya una participación del público.

    En la difusión de las imágenes de They Are These Or They May Be Others como memes se invita al público a participar haciendo su propia difusión, pero esto también implica que se pueda diluir tu autoría.

    De hecho la manera en la que algunos usuarios han compartido las imágenes me ha llevado a encontrarme con la obra en contextos inesperados. Lo que sucede es que, aunque no todo mi trabajo trata del mundo del arte, hay una desconexión entre el público que puede participar de eso y el contexto en el cual trabajo.

    Esa es una de las críticas que se ha hecho a la crítica institucional, que es preciso conocer el mundo del arte para entender el contenido crítico de las obras.

    Sí, además de que las obras necesitan de la propia institución para existir como tal. No se puede escapar de eso. Siempre me ha interesado, antes que presentar una cosa, cuestionar el lugar en el que se presenta o bien mi propia función o el por qué de esa cosa en primer lugar, antes que darlo por sentado y hablar de otros temas. También creo que mi trabajo es bastante literal, no juega con el misterio ni los dobles sentidos y por ello no me parece tan necesario participar del mundo del arte para entenderlo. Aunque sí me gusta trabajar con muchas capas, que permitan acceder de diferentes formas al contenido.

    En este sentido, no impones un mensaje al espectador, más bien presentas unos datos, unos documentos, de forma objetiva.

    Tiene que ver con el documento. Estoy presentando una serie de documentos de una forma ordenada, que tampoco es neutral ni objetiva, puesto que la manera de presentarlo ya induce a mirarlo. En este sentido, me interesa la figura del comisario y veo que tengo algo de comisaria puesto que trabajo con cosas hechas por otras personas y pienso en cómo puedo presentarlo al espectador. También trabajo conscientemente con cosas que ya están medio codificadas como arte o pertenecientes al mundo del arte.

    Como has dicho, en tu trabajo es importante la aportación de otras personas. ¿Cómo se desarrollan estas colaboraciones?

    Parto siempre de una colaboración con otras personas, aunque no siempre participan directamente. Las respuestas que recibo son muy diversas: cuando hacía entrevistas para el proyecto #JWIITMTESDSA? (Just what is it that makes today´s exhibitions so different, so appealing?), algunas personas se implicaban mucho con la propuesta y otras se negaban rotundamente. Yo no quería ilustrar una idea y verla confirmada en las respuestas de los entrevistados, me interesaba que hubiera una diversidad de opiniones e incorporar esa crítica al propio trabajo. De hecho, algunas respuestas critican la propia razón de ser del proyecto. Quizá esa es una forma de desaparecer otra vez, no imponer mi opinión sino mostrar una multitud de puntos de vista.

    “#JWIITMTESDSA?”

    Trabajas a partir de lo que hacen otros pero en muchos casos lo haces por medio de una laboriosa intervención con pintura o tinta. ¿Qué valor tiene para ti este trabajo manual?

    El trabajo manual es algo que ha estado presente en mi obra desde el principio, pero no siempre. En el fondo no soy de una generación tan digital como otros artistas que realmente viven en Internet. Yo he tenido una formación de pintura y -es algo que no puedo explicar del todo- necesito hacerlo. Desde que trabajo en el ámbito de la galería, esto ha cambiado un poco… En This Is Art Now Vol.1 abandoné totalmente el trabajo manual porque la obra no lo requería. El trabajo manual que incorporan algunas obras es una forma de cuestionar las estrategias de valoración dentro del mercado, pero también puede interpretarse como una estrategia para subir el precio de la obra. Me di cuenta en la exposición de L21 en Madrid que los cinco objetos que expuse, todos ellos intervenidos con pintura o dibujados, podrían haber sido objetos originales sin intervención alguna: la nota de prensa que reproduje en lápiz podría haber sido simplemente la nota de prensa original, la bolsa desplegada podría haber sido una bolsa real, y la carta de recomendación una fotocopia. Ahí viene el reparo de saltar a algo más de apropiacionismo directo, que sí tiene más que ver con el comisariado. Exponer estos objetos sin haberlos trabajado manualmente es un paso que me resisto a dar. Es algo que me cuesta explicar, tal vez es una forma de adueñarme de esos objetos y añadir una capa de significado al que ya tenía el objeto en sí. Quizá el trabajo manual se considera caduco, pero para mí todavía tiene un valor, a nivel personal.

    Este tipo de trabajo también marca un cierto ritmo de producción, que imagino es más pausado.

    Sí, en general necesito tiempo, tengo que madurar las ideas y a veces esas ideas requieren un proceso largo y elaborado. Eso, en ocasiones, es un handicap, porque me hace sentir presionada porque quizá debería estar presentándome a todas las convocatorias y generando obra nueva constantemente. Por otra parte, de momento, el mercado no me ha condicionado. En todo caso, considero que te condiciona a priori de forma inconsciente, te hace pensar en la obra como un objeto, algo que ya no es que se adapte al mercado del arte sino que forma parte de la propia manera de concebir la obra.

    Una limitación del mundo del arte es que no puede ver más allá de sí mismo. En este sentido, ¿consideras que tu obra ayuda a crear una reflexión que nos permite superar esta limitación o nos introduce aún más en su discurso?

    Las dos cosas, supongo. En cierto modo nos introduce más, porque nos lleva a pensar en el propio mundo del arte pero al mismo tiempo hace visibles las propias estructuras del discurso, lo cual puede desactivarlo. En cualquier caso, para mí es importante reflexionar sobre estas cosas, y asumir que es un trabajo que no se hace desde fuera, sino desde dentro y desde mi subjetividad, analizando qué problemas tengo con mi propia obra.

    Aquí podríamos decir que intervienen los límites de lo que puede hacer el artista en el mundo del arte. Natalie Heinich afirma que el artista no puede romper las reglas del juego porque entonces queda excluido. ¿Cómo ves estos límites en tu trabajo?

    Creo que los límites siempre están presentes en mi trabajo, no es algo voluntario sino que sale así. Esto me ha llevado a situaciones difíciles, como cuando hice la acción Outside The White Cube, que me criticaron muy duramente porque era una acción que afectaba directamente a un galerista poderoso como Jay Jopling y según algunos eso podía afectar muy negativamente a mi carrera. Pero he decidido dedicarme a esto, tiene muchas dificultades ser artista pero eres más libre que otras personas y no me gustaría dejar de sentirme libre. También con eso me expongo, es un riesgo. Pero bueno, es así como me ha surgido y tampoco soy la persona más transgresora del mundo. Son cosas que me planteo, pero no suelo hacerme mucho caso. Lo hago y ya está. Luego el sistema tiene una cosa perversa, que a la vez es tu escudo: bajo el arte puedes hacer muchas cosas que se considerarían ilegales, por ejemplo, y por eso es muy cómodo estar en este sistema criticándolo, aunque al final se apropie de tu crítica y la anule. Entonces, o bien las cosas dejan de ser efectivas, en cuyo caso es mejor para tu carrera, o son efectivas de verdad y… ¡se acaba tu carrera! [ríe]. Yo hasta ahora no he tenido ningún problema, pero mi trabajo me lleva a explorar los límites de esas reglas del juego.

    18 septiembre, 2015 0 comment
    10 Facebook Twitter Google + Pinterest