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Celebrando Alberto Burri

9 septiembre, 2015

Alberto Burri: The Trauma of Painting

Escribe la crítica italiana Alessandra Mammì que una vez Alberto Burri (Città di Castello, 1915 – Niza, 1995) exclamó: «¡Pero qué artista! Yo no hago cabaret, yo soy pintor». Esta anécdota habla mucho del temperamento (y del compromiso ético con su oficio) de este “pintor”, uno de los más reservados e inquietos del ambiente artístico romano (del que formó parte durante una buena parte de su vida) y figura mundial de referencia del informalismo matérico de la segunda mitad del siglo XX.

2015 es al año en el que se celebra el centenario de su nacimiento, junto con otros dos aniversarios de su biografía. El 13 de febrero de 1995, hace veinte años, Burri murió en Niza, un mes antes de cumplir su octogésimo cumpleaños. En 1945, hace setenta años, según Maurizio Calvesi -uno de los expertos más acreditados de su obra y co-comisario de la exposición que le dedicó el MNCARS en 2006– Burri empezó oficialmente su carrera artística, siendo todavía encarcelado en el criminal camp de Hereford (Texas) como preso del ejercito estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

Puesto en libertad, en 1946 el artista se traslada a Roma, donde empieza a pintar bajo la influencia de Enrico Prampolini. Muy pronto se aleja tanto de la figuración como de la abstracción geométrica, considerada excesivamente decorativa. Son éstos los años en los que Burri experimenta el uso de los colores al óleo combinados con el alquitrán y con fragmentos de tejido y telas de yuta. A finales de la década, su periodo de formación artística está completado y su producción empieza a hacerse sistemática. En los años siguientes procederá por ciclos creativos que se subseguirán con regularidad hasta el final de sus días.

“Grande cretto nero” (1977)

En 1949 realiza SZ1, obra que inaugura la serie de los Sacchi (Sacos), marcando un antes y un después en su trayectoria. Considerados durante años como escandalosos (el éxito de crítica llegará sólo en la década de los sesenta), los Sacchi convierten el espacio compositivo del cuadro en un campo de exhibición de la vida real, sustituyendo los tradicionales recursos de la pintura por fragmentos de objetos en desuso. Sobre la superficie ya no se representa nada. La materia, sus colores, su consistencia, su conformación peculiar, lo que queda de los objetos, de su forma y de su función originaria, son los protagonistas absolutos de la obra. No hay presencia humana. Las laceraciones, las costuras, las huellas del paso del tiempo no aluden ni evocan, simplemente exhiben la cruda realidad. Tras haberla destruida por completo, Burri redefine así la pintura, ampliando sus horizontes formales y semánticos. Su postura anticonformista y su manera única de trabajar la materia llevan el artista italiano a superar los límites de otros movimientos pictóricos todavía caracterizados por el uso del pincel y de los colores, como el arte informal o el expresionismo abstracto. En este sentido, su trabajo anticipa tendencias como el arte procesual, el arte povera o el post minimalismo.

“Grande bianco plastica” (1964)

En el texto Percorso di Burri, que se puede leer en la página web de la Fondazione Palazzo Albizzini Collezione Burri (creada por el propio artista en 1978), Calvesi afirma que el trabajo de Burri abrió un camino totalmente nuevo en el ámbito del arte plástico. Está documentado el interés que la serie de los Sacchi suscitó en Robert Rauschenberg y la influencia que tuvo Burri en los primeros assemblages y combine paintings del artista norteamericano. En el otoño de 1952 Rauschenberg viajó por Europa y Norte de África en compañía de Cy Twombly. Entre otras ciudades italianas, los dos artistas visitaron Roma y fueron al estudio de Burri, quien organizó una exposición colectiva de Twombly y Rauschenberg en la Galleria dell’Obelisco en 1953. Como es sabido, el trabajo de Burri fue muy apreciado también por los miembros del Nouveau Rèalisme. Asimismo, hay un claro hilo rojo que une los Sacchi con las primeras piezas de “arte envuelto” de Christo y con los célebres embalajes realizados por el artista búlgaro en colaboración con Jeanne-Claude. En 1958 Burri fue fotografiado mientras disparaba a una lata de cerveza. Sucesivamente la chapa agujereada fue montada sobre un perno y exhibida como escultura. En enero de 1959 la secuencia de estas imágenes apareció en la revista estadounidense Horizon con el título de Birth of a New Art Form (Nacimiento de una nueva forma de arte), sugiriendo nuevos posibles caminos creativos para artistas como Niki de Saint-Phalle entre otros. Bastante evidente es también la relación entre las Fire Paintings (1961) de Yves Kline y el ciclo de las Combustioni (Combustiones) que Burri empezó a realizar a mediados de los años cincuenta.

“Rosso plastica” (1961)

Con ocasión del Centenario, la Fondazione Palazzo Albizzini Collezione Burri ha organizado para este año una serie de eventos celebrativos que se pueden consultar en la página web Alberto Burri Centenario. Lamentablemente, la página está disponible exclusivamente en italiano, evidenciando una autorreferencialidad sorprendente de la organización no obstante la buena calidad de las propuestas. Entre otras, cabe destacar la edición del Nuovo Catalogo Generale (a cargo del Archivo Burri de la Fundación) en seis volúmenes. La publicación, disponible (esta vez sí) en italiano y en inglés, recopila cerca de 3.000 obras realizadas por Burri entre 1945 y 1994, con fotografías en color, fichas científicas y ensayos originales de carácter histórico, critico y estético.

Curiosamente la exposición estrella del Centenario no se verá en Italia, sino en el Solomon R. Guggenheim, un museo que siempre ha sido muy benévolo con Burri, desde su participación en la colectiva Younger European Artists de 1953. Del 9 de octubre de 2015 al 6 de enero de 2016, el museo neoyorquino acogerá Alberto Burri: The Trauma of Painting, en la que se podrán ver más de cien obras. Comisariada por Emily Braun, la muestra constituye la retrospectiva más amplia y exhaustiva que se le haya dedicado nunca al artista en Estados Unidos. Una vez más nos toca comprobar, infelizmente, como (al menos en Italia) “nemo propheta in patria”.

Alberto Burri: The Trauma of Painting
09.octubre.2015 > 06.enero.2016
Solomon R. Guggenheim Museum
Nueva York

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