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Juan Valbuena: «Veo la autoedición como una toma de responsabilidad»

17 agosto, 2013

Hemos quedado con Juan Valbuena (Madrid, 1973) en el estudio que NOPHOTO tiene en Vistahermosa, un espacio donde conviven algunos de los doce fotógrafos que pertenecen a este colectivo. Desde esta sala de operaciones han salido algunos de los proyectos más importantes y significativos de la fotografía desde el 2005, año de su fundación. Hemos venido hasta aquí para hablar con Juan sobre el mundo de la autoedición, para que nos cuente cómo funciona un colectivo como el suyo, para que nos haga un análisis de experto sobre cómo ve el mundo de la fotografía y, sobre todo, para saber más sobre sus proyectos personales. Me he traído un pequeño colgante de ancla azul colgado del cuello, espero que se dé cuenta del guiño a su precioso libro Noray, un viaje por la cuenca del Mediterráneo que le ha llevado durante más de diez años a viajar por estos países que miran eternamente al mar. Nos sentamos en una mesa rodeados de fotolibros, fanzines y maquetas de lo que pronto serán proyectos acabados.

 

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Recientemente has participado en el festival PA-TA-TA de Granada presentando la editorial Phree. ¿Qué es Phree?

Phree es una editorial de foto documental. A mí me encantan los libros y me llegó el momento de hacer uno, que fue el libro de Noray. Ese libro se hizo con una parte de financiación que venía de la Universidad de Cádiz y otra parte que puse yo. Llegados a este punto, en vez de hacer un autoeditado puro, aproveché la ocasión para hacer una marca, que fue Phree. No sabía cuántos libros iba a hacer, así que la idea era hacer libros de otros también. Coincidió también con que otros fotógrafos de NOPHOTO tenían ganas de hacer libros, entonces decidimos que en vez de tener cada uno su marca, tiráramos de Phree para hacer libros de fotografía documental.

¿Y por qué fotografía documental?

La línea de Phree es documental. Creo que ya hay suficientes pequeñas editoriales como para que nos vayamos especializando. Está Beside books, especializados en fotografía de la deriva, la periferia y lo urbano; está Fiesta, de un estilo propio muy marcado también… Nosotros nos hemos querido centrar en la fotografía documental, que nos interesa especialmente.

¿Cómo se estructura esta editorial?

Hay varias líneas de trabajo: una es myselph, que son mis libros; oph, donde ofrecemos servicios editoriales y podemos vender en nuestra web aunque no nos ocupamos de distribuirlos; luego está npht, para la gente de NOPHOTO; y, por último, ary, para gente que no es de NOPHOTO.

NOPHOTO también está realizando una fotografía de rasgo documental últimamente, me vienen a la mente los proyectos El último verano y This is Spain. ¿Cómo surgen?

El último verano nació de una manera muy espontánea. Nos reunimos el día después de que Rajoy anunciará la hecatombe del 11 de julio. Parecía que el mundo se iba a acabar. Entonces estábamos reunidos aquí [en el estudio], y decidimos hacer un blog. Funcionó como un efecto llamada. Al principio íbamos a ser unos pocos, pero después se fueron uniendo más miembros del colectivo. Establecimos unas pequeñas normas, y poco a poco empezamos a subir posts al blog y así fue como empezó el proyecto. La idea era vivir el verano como si fuera el último. Empezó siendo un blog, y poco a poco fue cogiendo dimensiones hasta que acabó en un periódico y una exposición [se presentó en Centro Centro, en el Palacio de Cibeles, el verano pasado]. Es el primer blog que acaba siendo un periódico, a diferencia de lo que está pasando últimamente, que los periódicos acaban siendo blogs…

Y This is Spain

Ahora estamos trabajando en el proyecto This Is Spain, que lo estamos realizando con Fundación La Caixa y con una beca de la VEGAP, y que lo terminaremos en julio. Este proyecto actualmente también tiene formato de blog y trata el contexto de confusión en el que estamos inmersos, a través de las fotografías de siete fotógrafos del colectivo NOPHOTO. Es de carácter documental.

Un rasgo que me llama la atención es que vuestros últimos proyectos van acompañados de texto. ¿Crees que la imagen necesita de un texto que la explique o la contextualice?

Últimamente sí que es verdad que nos ha dado por ahí. Creo que sí que hay una necesidad de texto, quizá sea porque las fotos se nos quedan un poco pequeñas, pero para estos dos proyectos en particular -que tienen rasgos tan autobiográficos- sí que había una necesidad de escribir. Nos dimos cuenta de que había una actitud general de pensar que la crisis no iba con nosotros, que se trataba el tema como si fuera algo ajeno, y quisimos, a través de estos proyectos y como fotógrafos, dar testimonio de nuestra crisis personal y generacional. Hay partes que son muy para fuera, y otras que son muy personales. En This Is Spain también seguimos con texto, quizá también porque el formato blog es muy cómodo para eso.

Para quien no conozca NOPHOTO, ¿nos lo puedes describir brevemente?

NOPHOTO es un colectivo, una agencia de fotografía. Se creó en 2005 como una apuesta por hacer proyectos visuales no convencionales. Actualmente intercalamos fotografía con texto, pero cuando empezamos mezclábamos foto con vídeo. Algo que nos interesa mucho hacer son los proyectos enteros, es decir, estar en todo el proceso, desde la gestación de la idea hasta el final. Con los clientes que trabajamos procuramos hacer esto, proponerles la idea, hacer las fotos, incluso la exposición, controlar el catálogo… Estos son los proyectos que más nos gusta hacer y con los que más nos identificamos.

Me interesa saber cómo es la estructura de trabajo en un colectivo de fotografía. ¿Cómo se reparten los encargos?

Tenemos una persona encargada de gestionar los encargos y de llevar la coordinación. Normalmente los clientes no piden trabajar con un fotógrafo concreto, lo que les interesa es dar con un lugar donde les solucionemos el tema, y que haya siempre algún fotógrafo disponible con un estándar de calidad homogéneo. Damos un servicio de imagen sin firma, que en principio no era nuestra intención, pero hoy en día trabajamos bastante haciendo esto. Digo que no nos gusta, porque nosotros preferimos hacer una fotografía autoral, pero por otra parte estamos encantados de hacer encargos. Queremos ser fotógrafos, tenemos personas a nuestro cargo, tenemos un local, nuestras familias y todo esto hay que mantenerlo, y por encima de todo está el hecho de que somos fotógrafos y queremos seguir siéndolo.

Con Tania Pardo tenéis un proyecto interesante entre manos…

Sí, Retando a la suerte. Dentro de NOPHOTO también hay sensibilidades más artísticas, entonces intentamos hacer al menos una vez al año un proyecto más cercano a estas características. La verdad que NOPHOTO tiene una estructura muy horizontal y los proyectos los decidimos entre todos, todos tenemos el mismo peso. Tania nos propuso este proyecto, que consiste en que trece comisarios (Martí Manen, Manuela Villa, Eva González-Sancho, Rafael Doctor…) eligen un tema y sobre este tema les proponemos una foto o ellos nos eligen una. La temática es variada: la crisis, Madrid, la pérdida, lo invisible, el error… Y cada concepto tiene su propia cajita que contiene las fotografías de cada componente de NOPHOTO junto con un texto. Parece que hay opciones de hacer una exposición.

También estás dirigiendo el proyecto BOOKIP (Book in Progress). Háblanos de esta interesante plataforma.

Es una cosa muy bonita de pequeños editores. Hace unos años nos juntamos unos cuantos amigos y empezamos a ver que hablábamos mucho de libros, pero unos hablaban de unos libros y otros de otros, no llegábamos a conocerlos todos. Entonces pensamos en crear un pequeño inventario, que es BOOKIP. Así, a lo largo de este tiempo, hemos ido pidiendo a pequeñas editoriales, gente que se había autoeditado, instituciones que tenían libros, etc, aquellos libros que pensábamos que no se habían visto lo suficiente. La idea es recuperar estos libros y crear una web de referencia. No va a ser un punto de venta, pero sí un punto de búsqueda y registro. Una vez que estén clasificados, ordenados e inventariados, la idea es ceder el inventario a una biblioteca pública. Habíamos pensado en la biblioteca del MNCARS.

¿Y cuáles son los mínimos para poder entrar en este inventario?

Tienen que ser libros editados a partir del año 2000, no pueden ser editoriales grandes, más que nada porque ellos ya tienen sus canales de distribución, tienen que ser ediciones de más de 5 ejemplares, para no entrar en el complicado mundo del libro de autor, maquetas, libro único… Hemos recibido libros y también hemos ido pidiendo sobre todo aquellos que nos había interesado tener. Hoy en día tenemos unos 100 libros. Creemos que plataformas de este tipo pueden fomentar el coleccionismo y las ventas.

 

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¿Hay un boom del fotolibro? ¿Qué factores lo causan?

Yo tengo una teoría. Creo que hay dos factores muy importantes para que se esté dando este boom. Uno es el factor tecnológico: ahora una persona con 1.000 € se puede editar un libro, antes las imprentas con este dinero ni siquiera te hacían caso. El segundo factor es que ha habido un canon, algo que hasta ahora no había existido. Gente como Horacio Fernández o Martin Parr han dicho por primera vez qué libros son buenos y cuáles no. Esto ha hecho que haya libros que se coticen y otros que no, pero ha removido por dentro el mundo del libro. En los próximos meses, cuando Horacio saque su libro sobre los mejores fotolibros españoles volverá a haber movimiento entre los primeros 40, 50, 60 libros que él recomiende.

Y qué pasa con la criba, ¿crees todo fotógrafo ha de tener su libro?

Ahora todo fotógrafo puede tener su libro, pero no creo que todo fotógrafo deba tener su libro. Hay libros muy malos, porque no hay filtros; pero es mejor que haya libros, aunque sean malos. Una cosa buena que tiene la autoedición es que la persona que lo edita se ocupa de que su libro se mueva. Antes, por ejemplo, cuando una institución te publicaba un libro, la preocupación porque esos libros llegarán a buen puerto era mínima. Esto cambia con el libro autoeditado, el compromiso es mayor.

¿Y la distribución?

Nosotros, por ejemplo, decidimos tener nuestros libros en una sola librería por ciudad. En nuestro caso, el dinero invertido en la publicación lo hemos recuperado rápidamente, también es verdad que son libros hechos con cabeza, proyectos consolidados y bien pensados.

Tienes un proyecto fotográfico precioso: Noray, que después se ha cristalizado en un libro editado con Phree.

Noray cristaliza en un libro un trabajo gigante.

Cuéntanos cómo surge el proyecto Noray, son casi 10 años viajando con la cámara colgando del cuello.

Siempre he sido un obseso de las novelas de marinos. Cuando terminé mis estudios en EFTI en 1999, pedí la beca FotoPres y empecé a viajar por el Mediterráneo. Italia, Grecia, Marruecos, Líbano… Quería ir a todos los sitios, era un proyecto al que no le veía fin. En 2009 cuando volví de Argelia, decidí que ese era mi último viaje y luego han sido otros dos años para montar el libro. El libro -a parte de mis fotografías- contiene fotos antiguas, recortes, diarios, objetos que me he ido encontrando… Es un diario de a bordo. Hasta que das con el formato, buscas la financiación, etc, es un proceso largo, pero muy bonito. Veo la autoedición como una toma de responsabilidad. Ahora es tu libro, lo has peleado y tienes que ocuparte de él.

¿En qué estás trabajando ahora?

El próximo libro que voy a editar se llama Salitre, es un trabajo que hice para Fundación La Caixa. Se trata de una casa patera, un piso en Lavapiés de 50 metros cuadrados donde vivían doce senegaleses. El proyecto es una caja que contiene trece libros -uno para cada uno de ellos- con el objetivo de que cada uno hiciera un librito sobre su vida, como ellos querían, con fotos, textos, dibujos… Son trece proyectos distintos para trece personas distintas. La idea principal era la de generarles un espacio individual para sus recuerdos y sus vivencias, ya que en la casa ninguno tenía un lugar propio. Hay algunos testimonios sobrecogedores que relatan cómo llegaron a España en patera, cómo eran las casas donde vivían, cómo vivía cada uno… Es un proyecto lleno de vida. El libro número 13 es el mío, enseño la casa, cómo viven, vengo a cubrir las partes que ellos no cubren. Será mi próximo libro que espero que salga en otoño.

Actualmente también estás como comisario de un gran proyecto –From the South Side-, una mirada diferente a países en conflicto.

Hago de editor grafico, hay una comisaria general, Carla Möller Zunino que se encarga del contenido. Se quería hacer un proyecto sobre zonas de conflicto, pero en vez de tirar de fotógrafos de una agencia, o hacer esta cosa tan europea de que los fotógrafos sean europeos y las desgracias de otros países, este proyecto tiene la singularidad de que es del sur para el sur, con fotógrafos chilenos de primer nivel como Tomás Munita. El primer número es sobre Afganistán y el segundo será sobre Haití. Nace con la pretensión de crear una red repartida y equilibrada entre fotógrafos de diferentes países para que haya un intercambio de experiencias y relaciones multilaterales.

 

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A nivel estatal, hay una red muy fuerte en torno a la fotografía. ¿Crees que la fotografía está viviendo un buen momento?

Sí, a nivel fotográfico estamos en un momento muy bueno. Lo que pasa es que estamos ante la muerte de los grandes dinosaurios y el nacimiento de los pequeños roedores, y esto no es la primera vez que pasa en la historia. Ahora son los pequeños roedores los que se están moviendo y haciendo cosas. Empieza a haber pequeños movimientos pero simultáneamente. Hay pequeñas editoriales, escuelas de fotografía, pequeños centros, laboratorios… Es un buen momento para hacer cosas.

¿Está profesionalizada la fotografía que se hace aquí?

En mi opinión, hay gente que no quiere ser fotógrafo, solo quieren sacar las fotos que quieren sacar y eso no es ser fotógrafo. Yo creo que el siguiente paso de los fotógrafos que son emergentes consiste en encontrar la manera para profesionalizarse, no se puede ser emergente eternamente. Es importante tener relaciones con los clientes, porque si no, vas a seguir siendo amateur eternamente. Aquí y ahora hay un nivel increíble, pero la fotografía sigue siendo amateur, pese al nivelazo que hay. Creo que las escuelas tampoco profundizan mucho en la parte profesional. Está muy bien la creatividad, el proyecto, pero después de eso ¿qué hay? Esto tiene que ser continuo, deberíamos tejer entre todos una red potente, para podernos defender de los clientes, no hacernos la guerra con las tarifas, y ser profesionales de la fotografía. Creo que hay que aprovechar la infraestructura que tenemos y crear lazos fuertes. Yo en el tema de la cultura, soy muy francés, me gusta cómo se lo montan, son muy serios y se defienden unos a otros.

Fotografía: María Platero

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