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Tres

    La escritora Celia Farber acude a casa del dibujante Robert Crumb el 9 de enero de 2015 para hablar sobre la reciente masacre en París. El artista expatriado, quien ha vivido en Francia durante 25 años, habla para The New York Observer [publicamos en Input con permiso del Observer] sobre su nueva ilustración de Muhammed.

    El diario Liberation me propuso que hiciera una ilustración así que dibujé una para ellos. Hasta ahora, usted es el primer periodista de América que me pide hablar sobre este asunto. Hablaré, claro.

    ¿En serio ningún otro periodista lo ha llamado?

    No, usted solamente. Ya no tienen periodistas allá, lo que ellos tienen son gente de relaciones públicas. Eso es lo que hay en América ahora mismo. 250.000 personas en relaciones públicas. Y cada vez un menor número de reporteros y periodistas.

    Nosotros no tenemos tradición de sátira política allí, directa, sin ataduras. Algo que he notado allí es que los comentaristas señalan que las viñetas fueron muy ofensivas e insultantes. Es como si no se comprendiera el diseño. Intencionadamente ofensivas y muy claras sobre por qué ciertas cosas no pueden ser comprometidas. Esta es la parte que como americanos no entendemos. Es algo como “¿por qué tenían que ser tan insultantes?

    Es muy francés, sí, pero es tremendamente valorado aquí. Esa es la razón por la que se ha generado una inmensa simpatía con toda esta gente asesinada, ya sabe, miles de personas agolpadas en París – multitudes enormes con pancartas de “Je suis Charlie”. Incluso en el pequeño municipio donde vivo hubo una concentración ayer frente al Ayuntamiento. Alrededor de 30 personas alzaron sus pancartas mostrando “Je suis Charlie”.

    ¿Estuvo usted?

    Por supuesto que fui, claro. Ya que soy el dibujante del lugar tenía que ir [risas].

    ¿Conocía a alguien de esas personas?

    Conocía a Wolinsky ligeramente. Mantuve algunas conversaciones con él durante los últimos 20 años pero no lo conocía en profundidad. No sabía de ninguno de ellos realmente bien. No he llegado nunca a formar parte del circuito de ilustradores y dibujantes de Francia, ya sabe. Probablemente porque aún no hablo el jodido idioma ni me importa.

    Creo que ellos fueron bien informados y eran conscientes de lo que les podía suceder.

    El editor lo sabía. Conocía la situación. La oficina fue atacada ya en 2011. El gobierno comenzó, como ya conoce, por ofrecerles protección y cuando él dijo aquello de, ya sabe, aquello de “prefiero morir de pie que vivir de rodillas”, él comentó “¿sabe?, no estoy casado, no tengo tarjetas de crédito, no conduzco, soy… vivo llanamente… no quiero tener estos contactos porque podría irme inesperadamente”. Sin duda lo sabía.

    Estos muchachos no trataron de no ofender y eso es lo que una mente americana condicionada por los medios no puede comprender. La idea de que sí, efectivamente, ofenden a aquellos que abusan del poder.

    [Risas] No, no pueden comprenderlo.

    No es la fe lo que ha sido injuriado. Es el extremismo, la psicosis. La vena totalitaria.

    Aline [la esposa del Sr. Crumb es la también dibujante Aline Kominsky-Crumb] vio algo curioso en internet… todos los grandes periódicos y revistas de América habían acordado mutuamente no publicar las viñetas que aparecían en Charlie Hebdo. Todos coincidieron en que no las publicarían por ser ultrajantes con el Profeta. Charlie Hebdo no tiene una gran tirada. Muchos franceses dijeron “Sí, pueden ser de mal gusto pero defendemos el derecho a la libertad de expresión”. Efectivamente pudieron ser de mal gusto, eso es lo que dijeron. Y probablemente lo fueran. Yo no voy a hacer carrera de injuriar a estos malditos fanáticos de la religión, ya sabe, insultando a su profeta. Yo no lo haría. Parece una locura. Pero entonces, cuando se produjeron los asesinatos, tuve que dibujar esa viñeta mostrando al Profeta. La viñeta me mostraba a mí mismo enseñando a su vez una viñeta que había dibujado. Un dibujo grosero de un culo con la etiqueta “El Culo Peludo de Muhammed” [risas].

    ¡¿Lo hizo?!

    Sí, y la envié a Liberation, veremos qué pasa. Es la más arriesgada que he hecho en mucho tiempo…

    ¿Lo comentó con Aline?

    Le mostré la viñeta y dijo “Díos mío, vamos a tener que escondernos” [risas]. Aline tuvo entonces otra idea para la viñeta, que también enviamos a Liberation, una colaboración, que la mostraba a ella mirando el dibujo y diciendo “¡Dios mío, van a venir por nosotros! Es terrible… ¡quiero vivir para ver a mis nietos!” y entonces le digo “Bueno, no está tan mal. Además ya han matado suficientes dibujantes, quizá hayan cumplido el cupo”.

    14 enero, 2015 0 comment
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